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Retenciones a profesionales en factura

Publicado el 2026-10-19

La retención en factura es de esas cosas que se entienden mal una vez y luego se arrastran años. El malentendido casi siempre es el mismo: creer que la retención es un descuento.

La retención no es un descuento: es un adelanto de tu IRPF

Cuando un profesional factura a una empresa o a otro profesional, el cliente no le paga todo. Se queda una parte y se la ingresa a Hacienda a nombre del profesional. Ese dinero no desaparece: se descuenta después en la declaración de la renta del que emitió la factura.

Por eso la retención cambia dos cosas y solo dos:

Lo que no cambia es la base imponible ni el IVA. La retención se calcula sobre la base, se resta al final y se lleva su propia línea. Una factura con retención tiene el mismo IVA repercutido que la misma factura sin ella.

Hay dos lados, y se confunden constantemente

El lado que la sufre. Eres el profesional que emite. Tu factura lleva la línea de retención, cobras menos y ese importe te lo deduces en tus pagos fraccionados y en la renta. Cómo encaja está en el modelo 130.

El lado que la practica. Eres la empresa que recibe la factura de ese profesional. Tú te quedas la retención y la ingresas tú en el trimestre, junto con las de las nóminas. Ese es el modelo 111, y lo mismo ocurre con el alquiler del local, que va por su propio modelo.

El error clásico es de la segunda: pagar la factura entera al profesional y no retener nada. La retención no es opcional para quien paga, y el dinero no ingresado se reclama a quien tenía que retener, no a quien emitió.

Cuándo hay retención y cuándo no

No toda factura de autónomo la lleva. Depende de qué se factura y a quién:

El tipo tampoco es único: hay un tipo general para profesionales y uno reducido para quien inicia actividad, aplicable el año de inicio y los siguientes que fija la norma. La cifra exacta y el plazo los cotejas con tu asesor, porque cambian y porque el reducido tiene condiciones.

Qué hace Zeva, con los guardarraíles que lleva

Zeva soporta la retención en las dos direcciones, y con más detalle del que suele hacer falta.

En la factura que emites, la retención se puede poner de dos maneras: a nivel de factura —un porcentaje sobre toda la base— o línea a línea, para cuando parte de lo que facturas lleva retención y parte no. Lo que no se puede es mezclar las dos: si alguna línea lleva retención propia, la de la factura se ignora y la efectiva es la suma de las líneas. No es una preferencia de estilo, es un guardarraíl que impide el doble conteo, y el sistema lo rechaza al crear la factura con un mensaje explícito.

Tres detalles que conviene conocer:

En el gasto que registras —la factura del profesional que te ha llegado—, cada gasto puede marcarse con el tipo de rendimiento del que se trata: profesional o alquiler de inmueble urbano. Con esa marca puesta, el gasto alimenta solo el modelo que le toca, y el módulo de fiscalidad te devuelve el 111 y el 115 derivados de tus nóminas y de tus gastos, con la lista de documentos que compone el importe de cada perceptor. Eso último es lo que permite a un asesor cuadrar el modelo factura a factura en lugar de discutir sobre un total.

Y aquí las fronteras, que son dos y grandes:

Zeva no calcula ni valida el tipo de retención aplicable. Agrega lo que tú registraste. Si pusiste el reducido cuando te tocaba el general, el modelo saldrá con el reducido y cuadrará perfectamente con una factura equivocada. El sistema es coherente, no adivino.

Zeva no presenta. Calcula, agrega, exporta y deja el desglose listo para revisar o para mandar a la asesoría. La presentación telemática la haces tú o tu gestoría. Puedes ver el alcance completo en la facturación de Zeva y en qué datos lleva una factura completa.

Por qué el descuadre aparece siempre en el trimestre siguiente

El problema con las retenciones no se ve al emitir. Se ve cuando cruzan datos: el profesional declara lo que le retuvieron y la empresa declara lo que retuvo. Si no coinciden, salta.

Los tres desencuentros habituales:

  1. La factura llevaba retención y el pagador no la practicó. Pagó el total. El profesional declara una retención que nadie ingresó.
  2. El pagador retuvo y no lo declaró. Se quedó el dinero, lo contabilizó como menor gasto y no lo llevó al modelo.
  3. Fechas distintas. Se retiene con el pago, se declara por trimestre; una factura de finales de marzo pagada en abril acaba en trimestres distintos si nadie lo mira.

La forma barata de evitarlos es revisar antes de presentar, no después: los profesionales que te facturan son pocos y se repasan en diez minutos.

Errores que se repiten

Antes de cerrar el trimestre

Si el 111 sale más bajo de lo que recordabas, casi siempre falta una marca en un gasto.

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