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Factura electrónica B2B: qué viene
Publicado el 2026-10-26
Hay dos obligaciones distintas avanzando en paralelo y la mitad de las conversaciones las mezcla. Una ya está en marcha y va de cómo se sella una factura. La otra está pendiente de concretar y va de cómo se manda.
No es Verifactu, y no se solapan
Verifactu regula tu sistema de facturación: numeración, registro inalterable, huella encadenada, código QR. Afecta a todas tus facturas, incluidas las que emites a un particular en un ticket. Lo cuenta Verifactu vs. facturación electrónica B2B.
La factura electrónica B2B regula el formato y el canal: que la factura entre empresas y autónomos viaje como un fichero estructurado que la máquina del receptor pueda leer sin que nadie teclee nada, y que se informe de su estado. Afecta solo a operaciones entre profesionales.
Se pueden cumplir las dos con el mismo software y no son la misma exigencia. Cumplir Verifactu no te deja preparado para la segunda, y al revés tampoco.
Un PDF por correo no es una factura electrónica
Es el malentendido número uno. Un PDF es una imagen bonita de una factura: la lee una persona, no un programa. Una factura electrónica en el sentido de esta obligación es un fichero estructurado —XML— donde cada dato está en su campo: el NIF en el campo del NIF, la base en el campo de la base.
La diferencia práctica es enorme: el receptor no reteclea nada, no se equivoca al copiar y puede contabilizarla automáticamente. Y es también la razón por la que la obligación existe: reducir la morosidad haciendo trazable cuándo se recibió y cuándo se aceptó cada factura.
Qué es exactamente ese fichero en el formato español está en qué es Facturae y en qué se diferencia de un PDF.
Lo que ya se sabe y lo que no
Se sabe que la obligación alcanza a las operaciones entre empresarios y profesionales, que habrá formatos admitidos —el español y los estándares europeos—, que convivirán soluciones privadas de intercambio con una solución pública, y que habrá que informar del estado de cada factura: aceptada, rechazada, pagada.
Ese último punto es el que más va a cambiar la rutina de una pyme. Hoy emites y te olvidas. Con la obligación en vigor, hay que reportar hitos del ciclo de vida de cada factura recibida en unos plazos. No es más trabajo de facturación: es trabajo de administración que hoy nadie hace.
No se sabe —o no está cerrado— el calendario definitivo por tamaño de empresa, que depende del desarrollo reglamentario. Cualquiera que hoy te dé una fecha exacta te la está dando de memoria. Lo sensato es preparar la casa y no marcar el calendario en rojo todavía.
Qué puedes hacer ya, que no es poco
Sin esperar a nada:
- Ten los datos fiscales de tus clientes completos y correctos. Una factura electrónica con el NIF mal no se rechaza como un PDF —que alguien mira y perdona—: la rechaza una máquina.
- Ten dirección postal estructurada, no una línea de texto libre. El XML pide código postal, municipio, provincia y país por separado.
- Numera bien y sin huecos raros. Lo que hoy es una molestia, mañana es un rechazo.
- Acostúmbrate a emitir desde el sistema, no desde una plantilla de hoja de cálculo. El día que la obligación llegue, el que factura en Excel tiene que cambiar de todo a la vez.
Qué hace Zeva, y dónde está el gate
Zeva genera hoy el formato electrónico oficial español, versión 3.2.2, a partir de una factura ya emitida y sellada. Es el formato con el que se factura a las administraciones públicas, y es la base sobre la que se construye lo que viene.
Cómo está hecho importa: es una exportación de solo lectura. No recalcula ningún importe, no toca el modelo de factura, no altera la cadena de huellas ni la numeración. Se limita a mapear los datos ya sellados al árbol XML, leyendo los importes en enteros y expresándolos en euros con dos decimales, así que los totales cuadran al céntimo sin errores de coma flotante. Cómo se remite después está en cómo remitir una factura a FACe.
Y ahora los límites, todos documentados en el propio módulo:
El XML sale sin firmar. La firma electrónica avanzada es obligatoria para presentar de verdad, y requiere un certificado. Zeva deja el punto de extensión preparado en el documento y genera el XML válido para previsualizar, descargar y firmar por fuera. La firma en sí es un gate abierto.
Ambas partes se emiten como entidad jurídica. El tipo de persona se deduce del NIF, pero para una persona física el esquema pediría estrictamente un bloque con nombre y apellidos separados, campo que el modelo todavía no tiene. Se emite siempre como entidad.
Se asume que las dos partes residen en España. Un no residente necesitaría marcar su condición y un bloque de dirección en el extranjero que hoy no se emite.
Solo original y rectificativa. Las clases de copia quedan fuera. Y el mapeo del motivo de una rectificativa y su método de corrección están marcados como pendientes de confirmar contra la guía oficial antes de una presentación real.
No se valida contra el esquema oficial. El XML es correcto en forma y lleva los elementos obligatorios en su orden, pero no hay una validación estricta contra el esquema dentro del producto. Eso significa que la comprobación definitiva sigue siendo el portal donde presentas.
Ninguno de esos límites afecta al PDF ni al registro sellado, que son otra cosa. Afectan a esa exportación concreta, y es justo lo que hay que saber antes de prometerle a un cliente administración que se le factura por vía electrónica mañana. Lo que sí está cerrado lo tienes en la facturación de Zeva.
Cómo elegir proveedor sin comerte humo
Cuando alguien te venda «ya cumplimos la factura electrónica B2B», pregunta tres cosas concretas:
- ¿Genera XML firmado o sin firmar? Es la diferencia entre presentar y no presentar.
- ¿Qué hace con los estados? Emitir es la mitad; reportar aceptación y pago es la otra.
- ¿Y las recibidas? La obligación es de doble sentido. Un sistema que solo emite te resuelve la mitad del problema.
Si las tres respuestas son vagas, la solución no está lista, esté lista la ley o no.
Errores que se repiten
- Confundirla con Verifactu y creer que cumpliendo una se cumple la otra.
- Llamar factura electrónica a un PDF enviado por correo.
- Marcar una fecha exacta de obligatoriedad tomada de un artículo de hace un año.
- Tener las fichas de cliente incompletas, que es lo único que una máquina no perdona.
- Preparar solo la emisión y olvidar que también hay que recibir y responder.
- Dar por firmado un XML que se genera sin firma.
Antes de que llegue la obligación
- ¿Los NIF y las direcciones de tus clientes están completos y estructurados?
- ¿Emites desde un sistema o desde una plantilla?
- ¿Sabes si tu proveedor de software genera el XML firmado?
- ¿Tienes previsto quién va a responder a las facturas que recibas, y en qué plazo?
- ¿Tu certificado digital está vigente y en manos de alguien que sepa usarlo?
Las dos primeras se arreglan esta semana y son las que más tiempo ahorran después.
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