Zeva
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TPV para peluquerías y estética

En un salón cobras dos cosas distintas casi siempre: el servicio y el producto que vendes en mostrador. El TPV de Zeva cobra ambos en el mismo ticket — hoy sin agenda de citas, así que vamos directos a lo que sí hace, sin prometerte una gestión de reservas que todavía no existe.

Cobra el servicio y el producto en el mismo ticket

El corte, el tinte o el tratamiento se añaden al ticket como una línea, igual que el champú o la cosmética que vendes en mostrador. El servicio lo buscas por nombre; el producto lo puedes buscar igual, o escanearlo con un lector de código de barras USB/Bluetooth de mostrador o con la cámara del dispositivo, sin lector físico. Cobras el total en efectivo, con el cambio calculado en vivo, con tarjeta, o repartido entre varios medios de pago si el cliente paga parte en efectivo y parte con tarjeta.

Un ejemplo: cortas el pelo a una clienta y le vendes además un bote de champú de mostrador. Añades el servicio y el producto como dos líneas del mismo ticket, cobras con tarjeta y Zeva emite la factura en el momento, numerada en la serie que hayas elegido para el TPV.

Stock de producto, con caducidad de cosmética

El producto de mostrador —y el que usas en cabina, si lo tienes dado de alta como producto con stock— se descuenta automáticamente al vender. Si registras la fecha de caducidad de un lote, habitual en cosmética y coloración, Zeva prioriza vender antes el lote que caduca antes. Si tu clienta devuelve un producto sin abrir, eliges esa línea del ticket y Zeva genera la rectificativa o la anulación que corresponda, repone el stock y no te deja devolver el mismo ticket dos veces.

Ticket y factura simplificada al momento

Cada cobro emite en el momento una factura simplificada sellada con huella VERI*FACTU, lista para imprimir en ticket de 58/80 mm con el QR de cotejo de la AEAT — no un apunte que factures aparte a fin de mes. Si tu salón tiene más de un local, cada venta descuenta el stock del almacén de la sesión de caja que la procesa, no de un totalizador único.

No hace falta tener abierta una sesión de caja para cobrar: una atención suelta sigue siendo una venta válida sin turno abierto. Abrir caja tiene sentido cuando quieres controlar el efectivo del cajón a lo largo del día y cuadrarlo al cierre con el arqueo — el resumen por medio de pago que Zeva te muestra antes de pedirte que cuentes el dinero.

Qué no incluye todavía

Esto es importante decirlo claro: hoy no hay agenda de citas ni ficha de cliente con historial de servicios — el TPV cobra, no gestiona reservas. Tampoco hay datáfono integrado: el cobro con tarjeta se registra, el cargo real lo mueve tu terminal físico. Si lo que buscas es un sistema de citas online para tu salón, hoy no es lo que ofrece Zeva.

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