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TPV para hostelería: mesas, comandas y cierre de caja

Detrás de la barra necesitas cobrar rápido y no perder de vista el stock de bebida y producto. El TPV de Zeva es el mismo motor que usa cualquier otro negocio — aquí te contamos qué parte encaja de verdad en un bar o restaurante, y qué no hemos construido todavía, aunque lo esperes de un TPV pensado para hostelería.

Cobro en barra, con el IVA que corresponde a cada línea

Cada producto lleva su propio tipo de IVA, así que un menú del día al 10 % y una copa al 21 % se calculan bien en el mismo ticket, sin que tengas que separar cobros ni acordarte de nada al cerrar la cuenta. Añades cada consumición buscando por nombre o escaneando su código de barras — útil para botellas y latas con el EAN de fábrica ya impreso — y cobras en efectivo, con el cambio calculado en vivo, con tarjeta, o repartiendo el ticket entre varios medios de pago si el grupo paga por separado.

Un ejemplo: sirves dos cañas (21 % IVA) y un plato combinado (10 % IVA). Añades las tres líneas buscando cada una por nombre, cobras en efectivo y Zeva calcula el cambio antes de que cierres el ticket. Al confirmar, se emite la factura con su numeración propia (por defecto, serie "TPV") y el ticket sale listo para imprimir en la impresora de la barra.

Arqueo al cierre de turno

Al cerrar la caja del turno, antes de pedirte que cuentes el cajón, Zeva te muestra cuánto debería haber por cada medio de pago según lo cobrado. Comparas contra lo que cuentas de verdad, en vez de contar a ciegas y descuadrar sin saber por qué.

Stock de bebida y producto, con caducidad

Cada venta descuenta el stock del producto vendido, y si llevas control por lote con fecha de caducidad — típico en barriles, vino o producto perecedero — Zeva prioriza automáticamente el lote que caduca antes. Útil para no acabar tirando género por vender siempre el lote que acaba de entrar.

Cada consumición es una factura sellada

Cada ticket que cobras es una factura simplificada con la misma huella VERI*FACTU que cualquier otra factura de Zeva — no un apunte aparte que luego hay que facturar. Se imprime en tickets de 58/80 mm con el QR de cotejo de la AEAT incluido, usando la impresora de tickets que tengas instalada en la barra como impresora del sistema. Si tu impresora es USB o de red directa y no aparece como impresora del sistema, descargas el ticket en comandos ESC/POS y lo mandas tú por tu utilidad habitual.

No hace falta tener la caja abierta para cobrar: una venta suelta —una comanda para llevar fuera de turno, por ejemplo— sigue siendo válida sin sesión de caja. El concepto de turno es para quien lo usa, no una obligación de la pantalla.

Qué no incluye todavía

Lo decimos claro porque es lo primero que se espera de un TPV de hostelería: hoy no hay gestión de mesas ni comandas — no puedes abrir una mesa, mandar la comanda a cocina ni dividir una cuenta por comensal dentro de esta pantalla. Tampoco hay datáfono integrado: el cobro con tarjeta se registra, pero el cargo real lo mueve tu terminal físico. Si lo que necesitas es gestión de mesas y comandas para el día a día, hoy no es el encaje de Zeva.

El mismo TPV, en otros sectores

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